Acto de Memoria Agradecida
ESTEBAN GUMUCIO: EMOCIÓN, ENCUENTRO Y MISIÓN
El evento se desarrolló el martes 24 de junio de 2008, ante más de 500 asistentes, en el Salón Cardenal Fresno del Centro de Extensión de la Universidad Católica de Chile, en Santiago.
Por Cristian Venegas Sierra
Así no más, sin mayor protocolo, al son de “Amigo de publicanos” cantado en vivo por Patricia Abarca comenzó un encuentro inolvidable en nombre del padre Esteban Gumucio Vives y su maestro y amigo, Jesús.
Fue una noche mágica, en la que los más de 500 asistentes sintieron nítidamente que vísperas del reino se manifestaron a través de la poesía, la música, los testimonios y videos ofrecidos, y la conducción del padre Enrique Moreno Laval.
Los invitados
Previamente, cuando el salón Fresno estaba siendo preparado para el evento, arribaron los primeros invitados. Entre ellos, el alcalde de la municipalidad de La Granja, Claudio Arriagada, quien consultado sobre el significado del padre Esteban para esa zona de Santiago dijo: “Fue una persona que marcó fuertemente la vida de la gente de la comuna de La Granja, y nos ha llevado a afirmar a nosotros que el bien existe”. Sobre el traslado de su cuerpo a la parroquia San Pedro y San Pablo, afirmó que “para los vecinos de La Granja Esteban es un santo. Los pobladores no necesitan vivir el protocolo de la Iglesia y esperar todos los procesos. La gente lo ha hecho así, lo hace sentir así, y creo que va hacer un hecho maravilloso. La municipalidad ya está disponiendo los terrenos para que así ocurra”.
Más tarde, una vez iniciado el acto, fueron saludados cordialmente los tres hermanos Gumucio Vives presentes, quienes sobreviven esa larga familia: Lucía, Juanita y Pedro. “Ellos –recalcó el padre Enrique Moreno– son todavía el testimonio más vivo de ese tronco familiar que le dio al mundo y a la Iglesia un hombre tan santo como Joaquín Benedicto, Esteban cuando ingresó a la Congregación”.
También, fueron saludados el señor arzobispo de Santiago, don Francisco Javier Errázuriz, y su obispo auxiliar, don Fernando Chomalí. Junto a ellos se dio la bienvenida a las parroquias San Pedro y San Pablo, Damián de Molokai, y La Anunciación, y a todos los amigos y amigas presentes.
Más discretos se encontraban entre el público el provincial de la Congregación de los Sagrados Corazones, Sergio Pérez de Arce, el párroco de la parroquia San Pedro y San Pablo, Jorge Orellana, y hermanos y hermanas SSCC.
Luego de este instante de acogida, el padre Enrique Moreno, dijo: “Vamos a desarrollar este programa que espero nos pueda hacer sentir, no solamente que Esteban está vivo en medio de nosotros, caminando, sino que él desde su discreto lugar nos señala el centro de nuestra vida, que no es otro que el Señor Jesús”.
Testimonios
La poesía, la música y los mensajes audiovisuales de Esteban Gumucio permitieron ir entretejiendo profundos testimonios de quienes lo conocieron y amaron. Pobladores, jóvenes, mujeres, religiosos, dirigentes sociales, niños y matrimonios fueron representados por voces sinceras y agradecidas, destacando su labor pastoral y social, sobre todo en los días más duros de la dictadura militar, días de opresión, tortura, desaparecimientos y atropellos innombrables.
Rescatamos aquí el testimonio de don Aníbal Matus, carpintero, agente pastoral de la comunidad María de Guadalupe de la población Yungay en San Pedro y San Pablo:
“Conocí al Padre Esteban Gumucio. Llegó a la población Joao Goulart en el año 1964 acompañado de tres sacerdotes jóvenes, iniciando una activa labor pastoral y misionera, visitando y hablando con todos los pobladores, invitándonos a crear la comunidad cristiana. Después de vivir un tiempo como allegados, logran arrendar una casa en avenida Central, hoy avenida Padre Esteban Gumucio, en su honor y recuerdo agradecido por su misión solidaria y pastoral, apoyando con mucho amor a este pueblo sin pastor.
Creo que la Congregación de los Sagrados Corazones se anota un “poroto” al decidir designar al Padre Esteban y compañía a evangelizarnos. Estábamos muy solos. Misión seguida por los sacerdotes que lo sucedieron. El Tatita nos acompañó hasta los últimos días de su bendita vida.
La comunidad agradecida cree, y estamos convencidos que Dios Padre nos honrará con un nuevo santo chileno: San Esteban Gumucio Vives. Su ejemplar vida lo amerita y los pobres lo exigimos. Bendito y alabado sea Dios para siempre”.
Palabras del Cardenal
El Cardenal arzobispo de Santiago, don Francisco Javier Errázuriz, fue invitado a tomar la palabra en medio de la fiesta de Esteban. Muy sereno se dirigió a la audiencia: “Naturalmente que no vine a hablar, sino que vine a disfrutar con ustedes este momento de gratitud y profunda admiración por la vida del padre Esteban”.
“Siempre –continuó– he tenido una gran alegría por la manera cómo él desplegó el horizonte pleno de lo que Jesucristo espera de nosotros. Porque, por una parte, uno sentía que había el alma de un místico, pero también de alguien profundamente comprometido con su pueblo, un profeta, un luchador, el buen samaritano, el buen pastor; hasta que al final uno tenía que decir que, de alguna manera, era Jesús mismo que caminaba por nuestras calles, por nuestra ciudad, era también el horizonte de las bienaventuranzas que hemos podido palpar en él. Algo extraordinario”.
“En mi vida –concluyó el Cardenal– Dios me ha regalado la gracia de conocer mucha gente, muchas personas, a las cuales la Iglesia algún día las va beatificar y canonizar. Es una gracia que no todos tienen, pero yo la he tenido también por mi trabajo en Roma. Yo tengo la intuición de que en esa galería debería estar algún día el Padre Esteban”.
Poesía y música, de ayer y de hoy
Toda la celebración estuvo marcada por la música que supo inspirar el padre Esteban con sus potentes letras. Música representada en su veta más folclórica por el grupo Los Perales, “el de ayer, el de hoy, el de siempre”, como señaló el padre Enrique Moreno. Los presentes disfrutaron con la interpretación de “Bienaventurados los viejos” y un himno compuesto especialmente para Esteban por Andrés Opazo. Un merecido “bis” fue necesario, ya que “el público lo pedía” y se dio paso a una perfecta interpretación de “Madre de los cansados”.
La música de hoy vino al ritmo de hip-hop y la inconfundible letra “Al Señor le gusta”, rescatada por los jóvenes de la población La Legua como un homenaje al “Tata” Esteban Gumucio.
La poesía fue claramente un hilo conductor transversal del acto, presente en todo momento, incluso con audios del mismo Padre Esteban. “Bienaventuranzas de los viejos”, “Herencia”, “Ciudadano del mundo”, y muchas más hicieron sentir su profundo mensaje inspirado en la buena noticia de Jesucristo.
El instante poético más emotivo se vivió cuando el padre Enrique Moreno declamó, acompañado de los nítidos sones de la guitarra de Luciano Valdebenito, el poema “Sigo a un hombre llamado Jesús”, que arrancó los aplausos más sentidos del público presente que disfrutó verso a verso la creatividad genial del padre Esteban.
El mensaje final: memoria y tarea
El padre Enrique Moreno pronunció los últimos versos del poema “Ciudadano del mundo” con el cual se dio cierre al evento. “Estamos –dijo el ex novicio del padre Esteban– terminando nuestro encuentro con estas palabras de Esteban deseosos de cumplir lo que decía la reciente canción: ¡que es hora de ponerse a caminar!”
“Una memoria agradecida –continuó– como la que hemos hecho, no es solamente un momento para recordar, tal vez con nostalgia, con una buena dosis de sentimiento, como un recuerdo grato entre amigos. La memoria de Esteban es una tarea. La tarea de ponernos a caminar como él caminó, y eso significa caminar como Jesús, y caminar con Jesús y caminar en Jesús. Siempre Jesús será el centro. Esteban nunca nos permitiría que le quitáramos esa centralidad a la persona de Jesús”.
Más adelante, afirmó: “La tarea sigue para cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros tiene que pensar en sí mismo, en su propia vida, en su grupo familiar, el grupo de su trabajo, el grupo social donde participa, y preguntarse seriamente que estoy haciendo hoy día con mi vida… ¡Cuántas veces se lo preguntó Esteban a la luz de la palabra del Señor! Y, luego, sacar conclusiones. Realmente no basta con cantar que “tres cosas tiene el amor”. Hay que vivir aquellas tres cosas, hay que hacerlo vida, hay que buscar esa coherencia a veces tan esquiva en nuestra existencia. Lo podemos hacer”.
Finalizó, el padre Enrique, enfatizando que: “Cada uno de nosotros es un pobre niño joven o pobre niño viejo. Cada uno tiene fuerzas escondidas, puede mucho más de lo que cree. Y si nos juntamos entre todos y nos apoyamos, esta tierra será maravillosa”.
Al final, compartir: un té caliente con pan amasado, los comentarios gozosos, el agradecimiento por los instantes vividos, y la invitación para el próximo 27 de septiembre de 2008 a acompañar al padre Esteban Gumucio en su regreso a San Pedro y San Pablo. ***