Por segundo año consecutivo, estación de los jóvenes SS.CC. estuvo centrada en la figura del padre Esteban

Nuevamente los SS.CC. tuvimos la estación 11 a nuestro cargo en la Peregrinación Juvenil a Santa Teresa de Los Andes, realizada el pasado sábado 21 de octubre, al cual asistieron 80 mil jóvenes. los voluntarios fueron animadores y jóvenes de la pastoral de la Parroquia San Pedro y San Pablo, y un equipo de profesores del Colegio SS.CC. Manquehue y también alumnos y alumnas del mismo.

Tomás Sanhueza, coordinador de la pastoral del colegio Manquehue agradeció el trabajo de todos: “Muchas gracias a todos y todas los voluntarios ss.cc. que participaron. Gracias por toda la alegría y disposición puesta en la estación. Sin duda avanzamos con respecto al año pasado y nos vamos consolidando como una estación muy alegre, activa y con el mensaje de Jesús y la figura del Padre Esteban al centro”.

La música estuvo a cargo del grupo de música religiosa Locura de cruz, liderada por Leo Burgos, animador de nuestra pastoral juvenil. El lema de la estación fue: “Orar por Chile, que ahí Cristo nos envía a actuar”. La invitación fue a orar distintas realidades de nuestro país; por los migrantes, los niños, las mujeres, los trabajadores, los más pobres, los enfermos, los discapacitados, las minorías, los pueblos originarios y los que están solos.

El signo de la estación consistía en que cada voluntario tenía una imagen de esponja de tinta y se invitaba a los peregrinos a ir dejando su huella en la imagen, “como un voto”, similar a lo que hacemos cuando votamos en las elecciones. Se trató de un gesto de compromiso personal con la mejora de esa situación, algo que me lleva a orar, a pedirle al Señor por el dolor que representa la imagen: “Mi oración es mi primera elección por un Chile más humano, más cercano a Cristo”. Además, se incentivó a seguir orando tras salir de la estación 11, mirando la huella que deja la tinta en mi dedo, lo que también es un signo: estamos invitados a que nuestra oración no sea algo superficial, pasajero. Jesús nos invita a encontrarnos con él, corazón a corazón, en la oración. Él, que conoce el sufrimiento humano, nos invita a profundizar, y a encontrarnos como pueblo a partir de la experiencia de lo vulnerables que somos como personas y también como país y, por lo mismo, tan necesitados de Cristo, de la fe en su amor sanador y el sentido de caminar juntos como pueblo.

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